“El retrato mal hecho” por Silvina Ocampo

Durante este mes estamos leyendo “El retrato mal hecho” por Silvina Ocampo . Para encontrarlo gratis en la red, se puede usar este link. También podemos usar nuestro blog aquí para hacer preguntas, y/o compartir información sobre el cuento.

Gracias, —William

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2 Responses to “El retrato mal hecho” por Silvina Ocampo

  1. sandavenc says:

    Los cuentos de Ocampo estan inquietantes. Exigen
    el papel tradicional de las mujeres y muestran
    algunas mujeres que estan mas crueles y agresivas
    que los hombres. Ocampo cuestiona el estereotipo unidimensional de la mujer y muestra un lado feminino muy oscura.
    El cuento “El Retrato Mal Hecho” es horrifico.
    Para Ocampo las malas acciones de las mujeres no
    se extienden a los adultos solamente.
    Eponina era una mujer de la burguesa en 1890. Ella no hacia nada sino leer sus revistas y visitar a sus amigas para hablar de las fiestas. Ella odiaba a sus hijos ; creia que ellos eran ladrones de su adolescencia. Los hijos gritaban y juugaban en el fondo de su jardin y ella los ignoro’. Ella nunca les permitia que ellos se sienten en sus faldas. En cambio Ana, la sirviente de la casa, hacia todo en el hogar. Tambien ella era la cuna para los
    ninos y los encerria en los brazos como una otra madre haria.
    Un dia ella no hizo las camas, ni puso la mesa,
    ni cocino’ la desayuna. Todo el mundo la busco’. Al cabo Eponina fue a la desvan; ella empujo’ la puerta que estaba bloqueada por muebles viejas y encuentro’ a Ana en el altillo. Lo que llos vieron estuvo horrible y para Eponina parecio’ que no le importara.

  2. Linda F. says:

    Encontré un análisis de la obra de Silvina Ocampo que les podría interesar leer, especialmente este extracto que trata sobre el cuento, “El retrato mal hecho”:

    “En ‘El retrato mal hecho’ se describe a una familia burguesa en la que destaca Eponina, una madre representativa de una clase social de moral y costumbres arraigadas, más preocupada por la moda que por sus hijos. Eponina es distante, fría e indiferente, ‘detestaba los chicos, había detestado a sus hijos uno por uno a medida que iban naciendo’; su vida transcurre, abúlica, mientras lee revistas. Ana es la sirvienta y la madre sustituta que trabaja incansablemente y el único refugio de los niños, que son víctimas de la insatisfacción de su madre. Un día Ana no está́ para servir la comida y es sorprendida en el altillo junto al cadáver de uno de los niños medido en un baúl. El asesinato del niño llevado a cabo por la sirvienta horroriza a la familia y provoca en Eponina una extraña reacción: se abraza a la sirvienta con ‘un gesto inusitado de ternura’ y la consuela. Por un lado, el abrazo solidario sugiere que ambas mujeres tienen en común el sometimiento a un sistema de valores que limita la vida de las mujeres dejándolas sin voluntad; por otro, el abrazo convierte a Ana en brazo ejecutor de Eponina inscribiendo a las mujeres en la figura del doble al disolver sus individualidades (Mancini 2003: 266). Al igual que en otros casos, el narrador omnisciente adopta una postura ambigua ante los hechos y no ofrece ninguna valoración”.

    El artículo completo: http://revistas.ucm.es/index.php/ALHI/article/viewFile/43672/41279

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