“La Bella Alma de don Damián” de Juan Bosch

Don Damián, un señor muy rico, sufría de una fiebre y era moribundo. El yacía en su cama lujosa. Se ponía pálido, y era obvio que él se moría. Su sirvienta, su esposa, y la suegra se lo rodeaban. Una enfermera entró con una jeringa y le dio una inyección. La criada, quien había lo atendido durante cuarenta años, lamentó y gritó que don Damián tenía un alma bella.
La mujer y su madre no llevaban bien con Damián. La mujer era muy linda y más joven que su marido, que tenia sesenta años. Discutían a menudo y había amenazas de divorcio. La esposa tenia aventuras también. La suegra no le gustaba a él tampoco. El matrimonio para las señoras era solo por interés.
La suegra la sacó a la pasilla y le dijo que ella debiera comportarse en una manera muy triste. La señora quería esperar hasta que otra gente venía, sin embargo su madre le avisó a ella que le enfermera y la empleada notarían y hacían chismes. Entonces la mujer corrió a la lecho y lloró y gritó.
El alma se dio cuenta de que el comportamiento de las mujeres era una hipocresía y quería escapar. También él nunca se había visto. Creía también que otras podían verlo. Escapó por la boca media abierta de don Damián y se lanzó hacia una lámpara cristal de Bohemia. Nadie lo vio, pero sabían que don Damián falleció.
Luego el sacerdote entró. Había estado allí la noche antes para pedir que Don Damián le testara dinero para un nuevo templo. (Don Damián iba a dar monedas para una escuela.) El cura no pudo encontrar su reloj, y regresó para determinar si estaba in el cuarto. La suegra le preguntó a él la razón por su regreso. “¿No recibió su confesión y le dio comunión ¿” EL sacerdote le dijo que no todavía pero iba a hacerlo por la mañana. El alma recordó que el cura vino solo para buscar su reloj.
El alma sabía también que este señor con su alma puro hizo trampas para la gente. Por su propio interés el prestaba dinero a las personas y luego sacó sus hogares cuando ellos no pudieron pagarlo. También este señor se vestía en trajes muy costosos y lució muy bien. Con joyas y juguetes él había sobornado jovencitas que necesitaban dinero y las acostó en un departamento caro.
La alma no sabía cómo se parecía; por lo tanto el flotó al baño y miró en los espejos. El vio un pulpo feo y grisáceo con tentáculos de distintas talles y solo un ojo. El decidió regresar al cuerpo del Don y entró por la boca. Conectó con las arterias y las venas por sus tentáculos.
El médico llegó; la esposa lloraba y gritaba; el doctor examinó al difunto; y le dio una inyección. De repente don Damián renació y su color se mejoró. La criada le dijo al doctor que su ama no tenia fondos suficientes para pagarlo. EL médico sabía que Don Damián poseía dinero de sobra. Entonces él le habló con la criada pero para el beneficio de las otras. El dijo que aunque él no tuviera moneda para pagarlo el querría hacerlo, porque el doctor había salvado tan bella alma para la sociedad. Entonces el salió del cuarto en puntillas.
Este es un cuento sobre hipocresía y la deseo para dinero. Personas fingen ser amigos y halagan a los ricos por interés. En cambio los ricos explotan a los pobres para aumentar sus riquezas. Todo el mundo quieren presentar una buena cara al mundo.

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