“El Anillo Esmeralda” de Salvador Reyes

El narrador es un joven que acaba de terminar un año en el sanatorio después de haber recibido su título en la Facultad de medicina. Él está hablando con otros sobre sus experiencias. Les dijo que su juventud había sido muy difícil; había sido gravemente herido por una mujer que lo dejó; y sintió que necesitaba un descanso. Un amigo que había abierto un sanatorio le ofreció un trabajo, y lo tomó. Al cabo de seis meses se sintió mejor, pero completó su contrato con el sanatorio, y estaba listo para volver al mundo.
. Él había conocido a mucha gente pero el más raro era un hombre moribundo con quien él llegó a ser conocido. Su nombre era Desiderio, y él admitió a nuestro joven doctor que él era un mentiroso compulsivo.
No tenía amigos ni familia para visitarlo y estaba solo en el mundo. Discutieron la filosofía y la literatura. Desiderio mostró al joven doctor una caja en la que era un anillo de oro con una magnífica esmeralda de aspecto puro grande que le dio un rajá de un pequeño estado en malayo.
También dijo al narrador, que se había enamorado de una mujer joven en su juventud y que planeaban casarse. Poco antes de la boda le dijo a su novio que tenía otra novia con quien había niños y abandonado. La joven quedó muy molesta y se desmayó. Desiderio huyo, aunque lo que había dicho era mentira. No tenía idea de por qué había una compulsión a mentir. El impulso vino sobre él y él no podía resistir.
Se enfermó y finalmente no pudo salir de su cama. Él pidió al doctor que convocara a la mujer a su lado para pedir perdón. Ella vino y Desiderio le dijo que no podía ser curado, estaba muriendo, y él admitió su mentira a ella. Él pidió perdón, que ella le dio, y se fue llorando y sollozando profusamente. Después de que la mujer se fue, una enfermera le dijo al doctor que Desiderio estaba preguntando por él.

Dijo que le había dado el anillo a la mujer para que no tuviera que preocuparse de su situación económica. El doctor le dijo que estuviera tranquilo, que había hecho lo correcto. El hombre moribundo lo miró con una mirada que era amargo y malicioso. Dijo que la esmeralda era falsa.

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